domingo, 9 de marzo de 2014

De un buen sábado a un mal domingo

Cuando eres seguidor de varios equipos difícilmente coincide que ganen todos y más si uno de ellos juego contra el Barcelona y otro contra el segundo de su liga. Sorprendentemente los dos ganan y el que más fácil lo tiene pierde.

Empecé la jornada con mi Pucela. Recibíamos al todopoderoso Barça. El Barça de Messi, Neymar y compañía. Juan Ignacio Martínez nos sorprendía a todos con la alineación de Marc Valiente en el doble pivote y de Bergdich por la izquierda con Manucho arriba con Guerra. Una apuesta arriesgada a cara o cruz.

Pronto se vio que el Real Valladolid no iba a conformarse con ver pasar el partido y esperar la derrota. Una gran presión ejercida sobre la salida del balón causaba problemas al Barça. Los blanquivioletas estaban bien organizados dificultando la triangulación efectiva de los catalanes que solamente tocaban en zona poco peligrosa. Ninguno de los extremos del Barça encontraba profundidad y en el centro Messi no se sentía cómodo. Todo ello combinado con la lucha de los dos puntas locales hacía que el partido estuviera como quería JIM. 

El partido iba avanzando y yo incluso iba creyendo que era posible sacar algo positivo. Estaba en esos pensamientos cuando Fausto Rossi anotaba su primer gol en España. No podía haber elegido mejor día. Ahora la cuestión era no volverse locos. Con el 1-0 se llegó al descanso.


Tras la reanudación mi equipo siguió por la misma tónica y el equipo del Tata no conseguía meterle mano. Álvaro Rubio se convirtió en un gran mariscal en el centro superando a los azulgranas. Finalmente el Pucela se llevó la victoria y el Barça dejó muy mala imagen.

Tras la primera victoria "viaje" a Austria donde se enfrentaba el Austria Viena contra el Grödig jugándose media temporada.

Gager en su primer partido en casa optó por el 4-2-3-1 con Gorgon y Salamon por las bandas. No fue un partido para recordar ciertamente por su gran juego.

Mader se hizo dueño del centro del campo ya que los mediocentros del Grödig no estuvieron muy acertados. Fruto de una impresión de esos mediocentros llegó el primero de los violas. Un mal pase atrás le cayó a Hosiner que marcó  -por fín- definiendo bien.

La segunda parte fue un monólogo viola. Mi amigo Tomi Correa ayer no estuvo bien. Jugó demasiado escorado a la izquierda y ahí pierde. Pude ver un ratito a Horvath, un canterano con muy buena pinta y me gustó. Ya casi al final Gorgon hacía el 2-0. Dos de dos en el sábado, ahora quedaba el domingo.

Tenía muchas ilusiones puestas en el partido del Cacereño sabedor de que las pocas opciones que teníamos de playoffs pasaban por ganar.

Al ver la alineación me llevé un par de  sorpresas: Gonzalo jugaba en su enésima posición, lateral derecho, y Pizarraya no jugaba de inicio. Once raro cuanto menos.

Empezó el partido y el Cacereño no conseguía hacerse con el mando, cosa que se está haciendo habitual y que curiosamente ha llegado con la lesión de Aarón Fernández.

Durante la primera parte solamente un tiro muy desviado de Gaspar inquieto a un filial cordobés muy cómodo y que en ningún momento me dio la impresión de equipo de la zona baja de Segunda B.

Tras el descanso siguió el partido por el mismo camino y entonces se produjo un hecho que no consigo explicar: Ángel Marcos quitaba a Gaspar para dar entrada a Pizarraya. Cambio que se pitó por la grada.

En el minuto 70 el Córdoba sacaba un córner y tras un barullo y un pase el balón le caía a Mendi que hacía el 0-1. Un gol muy discutible por más que posible fuera de juego. Tras verlo en la televisión, pésima realización y toma por cierto, sigo sin saber si era ilegal o no.

Con el resultado en contra se intentó reaccionar pero no se pudo. No recuerdo ninguna ocasión que diera la impresión de causar peligro ni con Oliva en el campo. El canterano había salido por Gonzalo para buscar la heroica. Para colmo Iván Pérez fue expulsado por doble amarilla, la primera por protestar y la segunda por una falta tonta.

Parecía que iba a acabar así pero una genialidad de Valverde empató el partido en el descuento. Me conformaba con ese punto, pero Dani Espejos se marchó de tres contrarios y puso otra vez al Córdoba por delante. Falta de intensidad del Cacereño que segundos antes había sufrido la misma jugada pero que fue anulada por el árbitro.

Así acabo mi fin de semana con los playoffs volando de Cáceres y con un dos de tres.

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